Después del eructo

Después del eructo

Despues del eructo

Cuando llegué a CABA me sentí más perdido que en  Washington DC. Había algo del volumen de las cosas y el tono de voz de las personas que me resultaba ajeno. Como muchxs otrxs que migramos a Argentina a estudiar, viví en más de 5 barrios distintos, armé comunidad con otrxs migrantes sudakas: colombianxs, chilenxs y personas del interior que inmediatamente se convertían en: el tucumano, la misionera, el salteño. Mis años más felices en Bs. As. los pasé en La Boca, donde encontré rastros parecidos a lo que entendía por una ciudad. Desde una terraza en la casa de una trapecista que me alquilaba una habitación, miraba La Bombonera, los conventillos, la mugre, lxs vendedores ambulantes, la cumbia, la economía que se sostiene en la calle. No terminé de estudiar porque comencé a trabajar. Viví los años dorados del Kirchnerismo: talleres gratuitos, conciertos, ciclos de cine, atención médica, militancia cuir y una especie de espuma que brotaba de las fisuras de una ciudad que intentaba reparar daños históricos; me acunaba con su brutalidad y su ruido se había incorporado a mi piel, en un momento pensé que viviría allí toda la vida. Pero nos fuimos cansando de la noche eterna, las grupalidades que habitaba se desarmaron y Macri fue elegido presidente. 

Las fotos de Después del Eructo, son parte de esa búsqueda autobiográfica en los barrios porteños. Muchas fueron hechas desde el colectivo 52, algunas tomadas desde la bici al descubrir que ésa era la opción para abandonar trenes y subtes. Cuando decidí irme y pude mirar todo el recorrido de esos años, surgió este fanzine como método de digestión.